Ir al contenido principal

Ignibrum

La NASA lanza el Nancy Grace Roman: el telescopio que investigará el universo invisible y podría descubrir 100.000 nuevos planetas

Sergio Cayuela · NYC, EE.UU

La NASA ha lanzado con éxito el telescopio espacial Nancy Grace Roman a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. El observatorio ya viaja hacia su órbita alrededor del punto de Lagrange L2, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, desde donde comenzará una de las exploraciones más amplias del universo realizadas hasta ahora.

Su principal objetivo será investigar el llamado universo oscuro. La materia ordinaria —estrellas, planetas y todo aquello que podemos observar directamente— representa apenas el 5 % del cosmos. El resto estaría formado por materia oscura y energía oscura, dos componentes que no vemos y cuya naturaleza continúa siendo uno de los mayores enigmas de la física.

Roman observará cientos de millones de galaxias y analizará cómo se distribuyen y cómo ha evolucionado su movimiento a lo largo del tiempo. Mediante técnicas como las lentes gravitacionales y el estudio de supernovas, permitirá construir grandes mapas de la materia oscura y medir con mayor precisión la expansión acelerada del universo. Sus resultados podrían ayudar a determinar si nuestras teorías cosmológicas son correctas o si la física actual necesita ser revisada.

El telescopio también realizará un amplio censo de planetas situados fuera del Sistema Solar. Buscará exoplanetas mediante microlentes gravitacionales y tránsitos, incluyendo mundos muy alejados de sus estrellas e incluso planetas errantes que viajan solos por la galaxia. Además, su coronógrafo bloqueará la intensa luz de algunas estrellas para intentar observar directamente los planetas que las orbitan y estudiar sus características.

Su cámara principal, capaz de observar en luz visible e infrarroja cercana, combinará una gran resolución con un campo de visión extraordinariamente amplio. Esto permitirá estudiar enormes regiones del cielo y detectar galaxias, agujeros negros, supernovas, estrellas, asteroides y otros fenómenos que cambian con el tiempo.

El verdadero impacto de Roman estará en la escala: no se limitará a obtener imágenes espectaculares, sino que generará una inmensa base de datos pública con la que la comunidad científica podrá reconstruir la evolución del universo, comprender mejor de qué está hecho y descubrir cómo de comunes son otros sistemas planetarios.