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De Apolo a Artemis: cómo llegamos a la Luna y por qué volvemos

Sergio Cayuela · Madrid, España

El Programa Apolo permitió al ser humano llegar a la Luna en un proceso progresivo y altamente estructurado. Antes del éxito, el programa atravesó un punto crítico con Apolo 1, un accidente en tierra que obligó a rediseñar completamente la seguridad.

A partir de ahí, cada misión cumplió una función concreta: Apolo 4–6 validaron el cohete Saturn V; Apolo 7 operó en órbita terrestre; Apolo 8 llevó por primera vez astronautas a la órbita lunar; Apolo 9 probó el módulo lunar; y Apolo 10 realizó el ensayo general descendiendo hasta las proximidades de la superficie.

El punto de inflexión llegó con Apolo 11 en 1969, seguido de nuevas misiones que consolidaron la exploración lunar, con seis alunizajes en total. Tras Apolo 17 en 1972, el programa se canceló por motivos económicos y estratégicos.

La arquitectura era clara: un módulo de mando para el regreso, un módulo de servicio que proporcionaba propulsión y soporte vital, y un módulo lunar diseñado para descender y ascender desde la superficie.

Más de 50 años después, el Programa Artemis retoma ese camino con un enfoque distinto. Las primeras misiones se centran en volver a la órbita lunar para validar sistemas, tripulaciones y navegación en espacio profundo. Posteriormente, el objetivo es regresar a la superficie mediante nuevas tecnologías y una arquitectura más modular, que incluye el uso de distintas naves, sistemas de acoplamiento en órbita y colaboración internacional.

A diferencia de Apolo, Artemis no busca solo repetir el logro, sino sentar las bases de una presencia más estable en la Luna, desarrollar infraestructura en su entorno y utilizarla como punto de partida para futuras misiones hacia Marte.

Este proceso se inició con la misión Artemis I en 2022, en la que el cohete Space Launch System y la cápsula Orion spacecraft realizaron un vuelo no tripulado alrededor de la Luna para validar el sistema completo en condiciones reales. Tras el éxito de esta prueba, el siguiente paso será la misión Artemis II, prevista para el 1 de abril de 2026, con varias oportunidades de lanzamiento en los días siguientes, ya que este tipo de misiones dependen de condiciones muy precisas y, si no se cumplen en ese momento, el lanzamiento se reprograma para la siguiente oportunidad disponible. En esta misión, cuatro astronautas viajarán alrededor de la Luna como preparación para futuras misiones en las que volverán a alucinar (aterrizar) en la superficie lunar.