Internet para la Tierra, comunicaciones para misiones espaciales y sostenibilidad en órbita. Amazon Leo, la red de satélites de Amazon, reúne estas tres dimensiones: busca ofrecer banda ancha, participa en un programa de la NASA para demostrar la transmisión de datos científicos mediante enlaces láser y se ha adherido a la Carta Zero Debris, una iniciativa facilitada por la Agencia Espacial Europea (ESA) para reducir la generación de residuos espaciales.
Anteriormente conocido como Project Kuiper, el proyecto ha alcanzado los 1.000 satélites fabricados y prepara el inicio de su servicio comercial para competir con Starlink. Su despliegue permite entender cómo las nuevas redes de comunicación pueden conectar hogares y empresas, apoyar futuras misiones científicas y afrontar el reto de mantener un entorno orbital seguro.
Mil satélites fabricados: qué significa ese avance
Amazon ha anunciado la fabricación de su satélite número 1.000. Es un hito industrial, aunque no significa que todos estén ya en el espacio.
El registro oficial de lanzamientos de la compañía recoge 396 satélites desplegados tras la misión del 2 de julio de 2026. Las unidades fabricadas pendientes de lanzamiento se incorporarán mediante nuevas misiones.
La puesta en servicio requiere varias etapas. Después de separarse del cohete, los satélites deben superar comprobaciones, desplazarse hasta su órbita asignada e integrarse en el funcionamiento de la constelación.
Amazon comenzó el despliegue a gran escala en abril de 2025. Desde entonces, ha combinado la fabricación y los lanzamientos con el desarrollo de las estaciones terrestres y las antenas necesarias para ofrecer conexión.
Cómo llegará internet al usuario
En una conexión de fibra óptica, los datos llegan al edificio a través de un cable. En Amazon Leo, una antena exterior se comunica con los satélites y se conecta a un router. Dentro de casa o de una empresa, los dispositivos pueden utilizar el wifi con normalidad.
La red también necesita estaciones terrestres que enlacen el sistema espacial con internet. Satélites, antenas y estaciones trabajan conjuntamente para transportar los datos.
Los satélites de Amazon Leo están diseñados para operar entre 590 y 630 kilómetros de altura. Esa proximidad reduce el tiempo de recorrido de la señal respecto a los satélites geoestacionarios tradicionales, algo relevante para videollamadas y otras aplicaciones que necesitan una respuesta rápida.
La propuesta busca ampliar la conectividad, especialmente donde las redes terrestres no ofrecen un servicio adecuado. Su primera constelación contempla más de 3.000 satélites.
El papel de la NASA: conectar también las misiones espaciales
La relación de Amazon Leo con la NASA está directamente vinculada a las capacidades de su red.
En 2022, la agencia concedió 67 millones de dólares a Kuiper Government Solutions, la entidad de Amazon participante en su programa de demostraciones de comunicaciones comerciales. El objetivo es comprobar cómo la constelación puede transmitir datos de misiones espaciales mediante enlaces ópticos, que utilizan luz láser.
La idea es que una nave pueda enviar información a la red de Amazon y que esta la transporte hasta la Tierra. Una infraestructura destinada a ofrecer conectividad podría prestar también servicios de comunicación a misiones científicas.
SpaceX participa en el mismo programa mediante Starlink. La NASA está evaluando soluciones de distintos proveedores comerciales para sus futuras necesidades de comunicación. La agencia financia estas demostraciones; las empresas mantienen la responsabilidad sobre sus respectivas constelaciones.
El vínculo con la Agencia Espacial Europea (ESA)
El crecimiento de estas redes plantea otra cuestión: cómo desplegar y operar miles de satélites reduciendo los riesgos para otras misiones.
En junio de 2024, Project Kuiper, hoy Amazon Leo, se adhirió a la Carta Zero Debris, una iniciativa facilitada por la Agencia Espacial Europea (ESA). Esta reúne a organizaciones comprometidas con reducir la generación de residuos espaciales y mejorar la seguridad y sostenibilidad de las operaciones.
La adhesión está relacionada con la misma constelación que Amazon está desplegando. Su alcance es un compromiso voluntario con objetivos de sostenibilidad orbital. No constituye un acuerdo para que la ESA construya, lance o certifique los satélites.
Esta dimensión introduce una responsabilidad que acompaña al crecimiento del sector: ampliar las comunicaciones y preservar las órbitas donde operan satélites y misiones científicas.
Quién lleva los satélites al espacio
Amazon desarrolla la red y contrata proveedores de lanzamientos. Entre ellos figuran United Launch Alliance (ULA), Arianespace, Blue Origin y SpaceX.
Blue Origin, también fundada por Jeff Bezos, es una empresa independiente de Amazon. Su cohete New Glenn forma parte de los lanzamientos contratados para desplegar la constelación.
Arianespace aporta el lanzador europeo Ariane 6, que ya ha transportado satélites de Amazon Leo desde la Guayana Francesa. SpaceX también ha realizado lanzamientos con Falcon 9: la compañía que opera Starlink presta servicios para desplegar la red de su competidor.
La constelación muestra así cómo la competencia comercial puede convivir con la colaboración entre empresas especializadas.
Cuándo está previsto el servicio
Amazon tiene previsto ampliar la disponibilidad de Amazon Leo durante 2026, conforme incorpore más satélites y aumente la cobertura y la capacidad de la red. Su registro oficial de misiones sitúa el despliegue comercial inicial durante este año.
La disponibilidad será gradual. Ese calendario no establece una fecha de acceso general para todos los países europeos ni para España.
La siguiente etapa será convertir la infraestructura en un servicio cotidiano. Su evolución se medirá en la cobertura, las condiciones de contratación y la calidad de conexión que reciban los usuarios.
Amazon Leo muestra cómo las comunicaciones comerciales y las necesidades de las misiones espaciales pueden compartir tecnología. Al mismo tiempo, recuerda que conectar mejor la Tierra exige cuidar el espacio que la rodea.

Fuente Amazon, NASA, ESA
